El aventurero británico Sir Ranulph Fiennes zarpó recientemente de Ciudad del Cabo hacia la Antártida, donde intentará la proeza inédita de atravesar el continente antártico en esquí, durante el invierno, sin ayuda externa y la posibilidad de ser rescatado. En total recorrerá una distancia de 4.000 km en un plazo de seis meses.

Fiennes y su equipo llegarán a la orillas del continente blanco en Crown Bay a finales de enero.

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Desafío polar

En ese lugar prepararán la expedición que debe ponerse en movimiento a mediados de marzo y constituye, según uno de los miembros de la tripulación, uno de los últimos desafíos polares.

La expedición atravesará la meseta polar a una altitud media de 3.000 metros. Los aventureros aspiran a recorrer unos 35 km por día, para llegar McMurdo Sound en septiembre. En esa base tendrán que esperar varias semanas o meses hasta que un rompehielos pueda venir a buscarlos.

Según Fiennes, se trata del primer intento de travesía invernal en el sexto continente, donde las temperaturas descienden hasta 90 grados bajo cero. En invierno, las montañas heladas de la Antártida están sumergidas en la oscuridad la mayoría del tiempo.

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Un récord pendiente

«Hacemos expediciones desde hace 40 años. Batimos gran cantidad de récords del mundo. En la Antártida tenemos dos récords: uno de 1979 y otro de 1992. Pero cada vez era en verano», declaró Ranulph Fiennes a la agencia AFP.

«Por lo tanto no somos más expertos que cualquiera en lo que concierne a viajes invernales. Nadie hizo la travesía en invierno (…) así que partimos hacia lo desconocido», explicó Fiennes que en 2009, a los 65 años, escaló el Everest.

Fiennes, considerado por el libro Guinness de récords como el «más grande explorador aún en vida», atravesó la Antártida caminando y sin asistencia en 1992-93, pero durante el verano. Fiennes también se hizo célebre por haber corrido siete maratones en siete días en los cinco continentes en 2003.

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Contra todo riesgo

La caravana de la expedición, bautizada «The coldest journey» (El viaje más frío), avanzará encabezada por dos esquiadores, Fiennes y un compañero de marcha, con radares para detectar grietas.

Detrás de ellos irán dos vehículos con orugas que transportarán el material, los alimentos, el combustible y el resto del equipo. «El que deja el vehículo y sale a esquiar debe aceptar la idea que si las cosas evolucionan mal morirá, como sucedía hace 100 años», dijo el explorador.

Los equipos fueron sometidos a prueba bajo temperaturas de 58 grados bajo cero. «Vamos a utilizar todos los dispositivos conocidos para calentar el cuerpo y dispondremos de nuevos aparatos respiratorios», agregó.

Fuente: AFP, http://noticias.terra.com.co, Agencias

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