Brasil es el principal exportador mundial de carne de res y abastece aproximadamente a una cuarta parte del mercado mundial. Es el hogar de los principales productores de carne, como JBS y Marfrig, que distribuyen, entre otros alimentos, la feijoada, un guiso elaborado con carne de cerdo y ternera y que además es el plato nacional. También es famoso por el churrasco, un tipo de carne a la parrilla con la que muchos brasileños tienen una conexión cultural.

Pero, en medio de las noticias sobre los efectos negativos para la salud del consumo de carne y los efectos devastadores de la ganadería en la selva amazónica, los hábitos alimenticios están cambiando lentamente en esta nación amante de la carne.

62% de la población muestran interés por la opción vegetal

Este nuevo escenario se refleja en el creciente número de personas que cambian las hamburguesas de origen animal por versiones de origen vegetal. Según la firma de investigación de mercado GlobalData, un tercio de los brasileños está comprando menos carne y el 14% está agregando reemplazos de carne a sus carritos de compras.

Los datos adicionales respaldan esta tendencia. Una encuesta reciente de DuPont encontró que el 62% de los brasileños están interesados ​​en alimentos de origen vegetal.

Otro estudio encontró que un sorprendente 50% de los brasileños está reduciendo su consumo de carne. El Good Food Institute (GFI), una organización sin fines de lucro que abrió su sucursal brasileña en 2017, desarrolló la investigación. La institución, que también tiene filiales en India, Europa y la región de Asia Pacífico, trabaja con empresas y organismos gubernamentales para acelerar el mercado de proteínas alternativas.

Cambio cultural inesperado

Había muy pocos productos a base de plantas en el mercado en 2017. Entonces, ¿Cómo es que una nación cuya cultura alimentaria, al igual que países como Argentina o EEUU, está impregnada de consumo de carne, está emergiendo ahora como una potencia mundial de proteínas alternativas?.

Según la investigación de GFI, el movimiento está impulsado principalmente por problemas de salud relacionados con el alto consumo de carne, incluidas las enfermedades cardíacas y la diabetes tipo 2. Y aunque uno podría lograr una dieta más saludable al consumir granos, legumbres y verduras, los consumidores no quieren “renunciar” a los alimentos que están vinculados a su cultura, explica GFI al portal LIVEKINDLY. De ahí el repunte de las ventas de carne de origen vegetal.

La nueva ola de productos cárnicos de origen vegetal que llega al mercado ofrece a los consumidores flexitarianos una “entrada” fácil para reducir el consumo de carne debido a las similitudes en sus sabores con los platos tradicionales. “La industria de las alternativas a la carne tiene el atractivo de ser cero colesterol”. Si bien la salud fue, con mucho, el factor número uno, las alergias también desempeñaron un papel en el cambio de las opciones de los consumidores.

Entre flexitarianos y vegetarianos

La conciencia de los problemas ambientales también es una fuerte influencia en la población flexitariana de rápido crecimiento de Brasil. Los vínculos de la industria de la carne de res con la destrucción de la selva amazónica están bien documentados. Los pastos para el ganado representan alrededor del 60% de las áreas deforestadas, según Greenpeace Brasil. Un informe publicado por la organización ecologista el año pasado reveló que JBS, Marfrig y Minerva, tres importantes empacadoras de carne, compraron ganado relacionado con la deforestación.

Algunos están reduciendo el consumo de carne por el medio ambiente, pero principalmente, el alejamiento de la carne se ha centrado en la salud. “La gente busca lo que considera productos más saludables”, aseguran desde GFI.

Al igual que en los EEUU, Reino Unido y China, la carne de origen vegetal ha evolucionado más allá de las hamburguesas de frijoles de la década de 1990. Y los estrechos vínculos de Brasil con la industria cárnica están ayudando a los productores a captar esta creciente demanda.

Corporaciones que mutan y nuevas compañías en crecimiento

JBS, el mayor productor de carne de Brasil, que ha sido criticado por sus vínculos con la deforestación del Amazonas, ahora elabora carne de origen vegetal. Lanzó una hamburguesa a base de soja bajo su marca Seara en la primavera de 2019. A principios de 2020, amplió su gama y estableció asociaciones con las principales cadenas de restaurantes de todo el país, incluidas Applebee’s y Subway.

Burger King Brasil, que tiene 871 ubicaciones en todo el país, ahora sirve Rebel Whopper sin carne. Marfrig, el segundo productor de carne de vacuno más grande del mundo, hace esta carne vegetal.

Los gigantes de la alimentación conocidos no son los únicos que aprovechan el creciente interés en la carne vegana. La startup brasileña de tecnología alimentaria Fazenda Futuro, que se traduce como “Future Farm”, vende sus salchichas, hamburguesas, carne picada y albóndigas a base de plantas en miles de supermercados. En septiembre pasado, anunció el cierre de una ronda de recaudación de fondos de $21 millones para expandirse al mercado estadounidense.

Nueva oportunidad económica para el estado

La industria de la carne de vacuno es uno de los principales pilares de la economía brasileña. Es comprensible que el gobierno esté comprometido con su éxito. La industria nacional de la carne de res se encuentra entre las más subvencionadas por los gobiernos estatal y federal. Se necesitan $2.2 mil millones por año en incentivos fiscales, crédito fácil y condonación de deudas. Por cada $1 recaudado en impuestos del sector de la carne de res, solo 20 centavos regresan a la sociedad. El resto vuelve a los productores.

Además de las subvenciones gubernamentales, las empresas cárnicas se han ganado el favor político en forma de sobornos. En mayo de 2017, un ejecutivo de JBS testificó que la compañía había sobornado a 1.829 candidatos políticos de todo el espectro.

Sin embargo GFI asegura que en la actualidad la llegada de las carnes vegetales no es vista como una amenaza por parte del gobierno, en lugar de evitar la carne de origen vegetal, esta organización está ayudando a uno de los conglomerados agrícolas más sólidos del mundo a adoptar nuevas tecnologías alimentarias al tiempo que educa a los políticos y líderes empresariales sobre cómo beneficiará a la economía.

Esto significa utilizar la infraestructura y el conocimiento de las grandes empresas cárnicas como JBS. También significa trabajar directamente con los agricultores brasileños para obtener ingredientes para la producción de carne de origen vegetal. GFI agrega que el gobierno está “muy interesado” en que la industria crezca de esta manera, sobre todo porque también puede ayudar a crear nuevos empleos.

Fuente: https://www.livekindly.co/, Agencias

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