Hay muchas razones para dejar los lácteos. Sin embargo, la propaganda nos bombardea diariamente con los supuestos beneficios de estos alimentos, también programas de televisión como los matinales, páginas de internet e incluso lo hacen profesionales de la salud. ¿Cuál es la manera más confiable de abordar este tema? O, en otras palabras, ¿en qué creemos entonces? Primero que nada, es necesario que desarrollemos el pensamiento crítico. 

Muchos profesionales de la salud, incluyendo nutricionistas, no están actualizados respecto de las últimas investigaciones al respecto (habría que leer, por ejemplo, unos 9 papers diarios para estar totalmente actualizado en todo, además de que muchos profesionales de la salud no tienen interés en dietas veganas y por lo tanto no investigan, ni siquiera tratándose de investigaciones de los años 80); muchas investigaciones están sesgadas por conflictos de interés (por ejemplo, investigaciones financiadas por la misma industria láctea sobre efectos beneficiosos de los lácteos en la salud humana), etc.

Por lo tanto, obtener la información correcta respecto a si los lácteos son saludables o no, es una tarea complicada. Organizaciones ambientalistas como Animal Libre, recomiendan asesoramiento con un profesional nutricionista que esté realmente actualizado en nutrición vegana.

A continuación verás los principales motivos para dejar de consumir lácteos, tanto a nivel de salud, de ambiente y de derechos animales.



Derechos animales:

Para nosotros, las principales razones para evitar los lácteos son aquellas referentes al respeto por los animales. Es por esta razón que las nombramos primero. El respeto a los derechos básicos de los animales es para nosotros prioritario, y este principio por sí solo basta para evitar consumir leche de animales.



1. Derechos animales: Las vacas necesitan a sus crías, y las crías necesitan a sus madres:

Los animales no humanos también poseen capacidad de experimentar dolor y emociones, como fuera demostrado hace años por la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia Animal. 
La separación de las crías de sus madres, que se produce sistemáticamente en las granjas explotadoras de animales, genera intenso estrés en estos animales, que mugen durante días buscando a sus crías, incluso se ha visto que algunas vacas logran liberarse de su encierro y corren desesperadamente detrás de los transportes que llevan a sus crías a los mataderos. Financiar la industria láctea es, inevitablemente, financiar el encierro, tortura y muerte de animales.


2. Derechos animales: Las crías de las vacas no van a un lugar feliz

La industria láctea suele mostrarnos imágenes de “vaquitas felices” pastando en un prado. Nada más lejos de la realidad. Para que las vacas puedan producir leche, al igual que ocurre con todos los mamíferos (incluidos nosotros), deben necesariamente estar embarazadas. Para lograr esto, los ganaderos inseminan artificialmente (violan) a las vacas repetidas veces, a fin de que estén permanentemente embarazadas, para producir leche. Según la lógica de estas empresas, como la leche es necesaria para la industria pero los terneros no, se realizan crueles prácticas de ponerles puntas en el hocico a los terneros para que no puedan tomar la leche de sus madres, y finalmente los separan de sus madres para ser enviados directamente al matadero para convertirse en “carne de ternera”.

3. 

Salud: La leche no favorece la salud ósea:


Un equipo de investigación sueco, confundido por la gran cantidad de estudios que asociaban un mayor consumo de leche con un mayor riesgo de fractura, decidió ponerlo a prueba. Estudiaron a 100 mil hombres y mujeres durante 20 años, y concluyeron lo siguiente: Las mujeres consumidoras de leche tuvieron tasas más altas de muerte, enfermedad cardiovascular y cáncer. Incluso 3 vasos de leche al día se asoció a casi el doble del riesgo de muerte. Además de tener una significativamente mayor tasa de fracturas óseas y de cadera. Los hombres tuvieron una mayor tasa de muerte con un mayor consumo de leche, pero al menos no tuvieron una mayor tasa de fracturas. (1) 


4. Salud: El consumo de leche está asociado con riesgo aumentado de diabetes mellitus tipo 1:

La diabetes mellitus tipo 1 ocurre por la destrucción autoinmune (las células inmunitarias atacan nuestro propio cuerpo) de las células productoras de insulina del páncreas, resultando en una dependencia absoluta de inyecciones de insulina de por vida para lograr controlar la glicemia. Un estudio encontró que cierta proteína de la leche puede jugar un papel en el desencadenamiento de la diabetes de tipo 1 (2). Resulta que hay una proteína presente en la leche de vaca que se parece bastante a cierta proteína de micobacteria.

Las micobacterias son una familia de bacterias que causan enfermedades como la tuberculosis y la lepra. Otro estudio arrojó que todos los niños recientemente diagnosticados con diabetes tipo 1 tenían respuestas inmunes a esta proteína micobacteriana (3). Esto puede deberse a una infección micobacteriana presente en las vacas explotadas llamada paratuberculosis (MAP). La exposición temprana a la leche de vaca puede ser un importante factor determinante para la subsecuente aparición de diabetes tipo 1, y puede aumentar el riesgo de desarrollarla 1,5 veces. (4) Otro estudio encontró que la mayoría de los pacientes estudiados con diabetes mellitus tipo 1 tenían la bacteria MAP en su sangre (5).

Esto puede explicar la alta incidencia de MAP y diabetes tipo 1 en países como Estados Unidos. Pero la MAP no está solamente en leche de vaca. ¡También está presente en otros lácteos, y en carnes de rumiantes! Y no sólo eso, ¡también ha sido detectada en leche pasteurizada!, ¡y en fórmulas para niños! (6). La leche de vaca es un alimento muy saludable, con excelentes propiedades, ¡pero para un ternero, no para un humano!



5. Ambiente: La producción de leche, al igual que ocurre con otros productos de origen animal, representa un enorme impacto ambiental


La huella global de agua de la producción animal suma 2,422 billones de m3/año. Un 19% de este total está relacionado con las vacas “lecheras”. Una dieta vegetariana implica una reducción del 36% del consumo de agua. Considerando una dieta vegana, libre de lácteos, por supuesto, el consumo es aún menor. Sorprende, sin embargo, el poco interés que se ha mostrado en los sectores de carne y lácteos, a pesar de que estos sectores contribuyen con más de un cuarto de la huella global de agua de la humanidad. (7).

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