El pasado mes de marzo el famoso cineasta James Cameron descendió al punto más profundo de los océanos: el abismo Challenger, situado a casi 11 kilómetros de profundidad en un área conocida como la fosa de las Islas Marianas. Durante la bajada, el batiscafo de un metro de ancho y 7 de alto que Cameron pilotó fotografió y filmó todo aquello que se cruzó en su camino.

Ahora, nueve meses después, se han dado a conocer detalles nuevos de la aventura y algunos de los descubrimientos de la expedición, llamada «Deepsea Challenge». A comienzos de mes Cameron asistió a la American Geophysical Union en San Francisco, donde participó en una sesión informativa denominada «Ciencia y tecnología en profundidades extremas».

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Terra incognita

«Acabamos obteniendo resultados científicos increíbles en este proyecto», aseguró el director de Titanic y Avatar. Según informa la revista Nature en uno de sus blogs, durante este y otros dos descensos, el innovador batiscafo pudo explorar zonas desconocidas para el ser humano como la fosa de Nueva Bretaña, ubicada a 8,2 kilómetros de profundidad. «Era básicamente ‘terra incognita’ desde una perspectiva científica», explicó Cameron.

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En cuanto a los descubrimientos biológicos, en el fondo de la fosa de Nueva Bretaña encontraron grandes comunidades de un tipo de gusano marino llamado enteropneusta y de anémonas de mar.

En la Serena Deep, una fosa de 10.890 metros de profundidad, el equipo de Cameron encontró afloramientos de rocas cubiertos por extrañas láminas de microbios. Allí los expertos observaron que los afloramientos podían contener rocas alteradas por serpentinización, un proceso que algunos asocian con el origen de la vida.

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Yoga preparatorio

«La Serpentinización es el posible responsable del paso entre la geoquímica y la bioquímica», aseguró Kevin Hand, un astrobiólogo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena (California).

Cameron también compartió con los asistentes detalles sobre cómo se preparó para pasar 9 horas encogido dentro del batiscafo. «Hice yoga durante 6 meses para poder encajar en la esfera de un metro», aseguró el cineasta, quien por ahora no tiene planes concretos de volver a participar en un proyecto similar, aunque no pierde la esperanza de obtener financiación para sus futuras exploraciones.

Fuente: ABC, Agencias

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