Los indígenas de la Amazonía peruana se han declarado en alerta ante la expansión en el país del coronavirus COVID-19 después de que se hayan registrado los primeros casos en la ciudades de la parte selvática de Perú, que ocupa el 61% del territorio nacional.

Repartidos en 55 etnias distintas, los nativos de la selva peruana temen que si el coronavirus llega a sus comunidades pueda causar grandes estragos, especialmente por los escasos servicios de salud que tienen en sus territorios.

Líder indígena contagiado

El Gobierno de Perú, en donde de momento se registran 7 muertos y 395 contagiados, se ha esmerado en que la información para prevenir los contagios lleguen también a estos grupos, con mensajes en las principales lenguas indígenas del país con los consejos como taparse con el codo al estornudar o lavarse frecuentemente las manos.

De momento ya hay un líder indígena infectado con el COVID-19, enfermedad que contrajo durante su estadía a inicios de mes en los Países Bajos para denunciar a la energética Pluspetrol, con sede legal en ese país europeo, por la contaminación sin tratar de la Amazonía tras haber operado un yacimiento de petróleo.

Se trata de Aurelio Chino, el presidente de la Federación Indígena Quechua del Pastaza (Fediquep), que a pesar de no sentir síntomas se hizo una prueba ni bien llegó el 14 de marzo al país. Actualmente el líder de esta organización de comunidades nativas en la frontera de Perú con Ecuador se encuentra en cuarentena en la ciudad de Tarapoto, capital de la región San Martín, sin indicios que gravedad en su estado de salud.

Solicitan ayuda

Ante esta situación excepcional, donde el Gobierno decretó desde el lunes un aislamiento obligatorio para toda la población por al menos quince días, toque de queda nocturno y prohibición de cualquier tipo de transporte que no sea esencial, los asháninkas del río Ene optaron por cerrar todo su territorio.

La Central Asháninka del Río Ene (CARE), que representa a 18 comunidades nativas, anunció el pasado jueves que se declara en “alerta máxima” y no dejará ingresar a su espacio a ningún foráneo, bajo amenaza de ser detenido por sus comités de autodefensa y expulsado o entregado a la Policía Nacional o a las fuerzas armadas.

De esta forma, los asháninkas, el mayor pueblo indígena de la Amazonía, quieren evitar cualquier visita inesperada como les ocurrió esta semana a los machiguengas con un grupo de turistas polacos a los que expulsaron de su territorio.

La Organización de los Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), con base en Iquitos, la mayor ciudad de la Amazonía peruana, solicitó ayuda de la cooperación internacional para poder acudir a los centros de salud en caso de ser alcanzados por la pandemia. La ORPIO también recordó que “más del 60 % de las comunidades carece de postas médicas y las que existen están desabastecidas, no cuentan con equipos ni medicamentos y difícilmente se aplica el enfoque intercultural”.

Fuente: EFEVERDE, Agencias

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