Un nuevo estudio realizado a más de 300.000 mujeres participantes encontró que las dietas ricas en carne, lácteos y azúcar procesada aumentaron el riesgo relativo de cáncer de mama hasta en un 12%. La investigación conjunta realizada por el Instituto Catalán de Oncología, la Organización Mundial de la Salud y el Imperial College de Londres concluyó que las propiedades inflamatorias de estos alimentos provocaron este aumento en el riesgo de cáncer.

La inflamación crónica es la precursora de muchas enfermedades graves, como la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer. Se ha demostrado que ciertos alimentos, como la carne, los lácteos y los azúcares procesados, aumentan la inflamación en el cuerpo. Cuando se consumen ciertos alimentos con regularidad, la inflamación temporal (aguda) inducida por estos alimentos puede volverse crónica, creando un entorno privilegiado para el desarrollo del cáncer.

La mala alimentación incrementa el riesgo

Los investigadores recopilaron encuestas de frecuencia alimentaria de las 318.686 mujeres participantes durante un año. La naturaleza inflamatoria de cada dieta estuvo determinada por la frecuencia de ciertos alimentos. Las dietas ricas en carne, mantequilla, margarina, aceites para freír y azúcar procesada se marcaron como inflamatorias. Los investigadores encontraron que los participantes que consumieron los alimentos más inflamatorios aumentaron su riesgo relativo de cáncer de mama en más del 12 por ciento.

En lugar de concentrarse en un nutriente específico, como las grasas saturadas, como se ha hecho en investigaciones anteriores, este estudio analizó los patrones dietéticos. El objetivo no era crear miedo en torno a los nutrientes individuales, sino orientar la conversación hacia un cambio de hábitos.

“Las personas consumen alimentos, no nutrientes, por lo que examinar los patrones dietéticos generales, en lugar de los componentes individuales de las dietas, puede llevar a conclusiones más precisas al analizar las asociaciones con un resultado de salud como el cáncer de mama”, explicó Carlotta Castro-Espin, doctora del Instituto Catalán de Oncología y autora del estudio.

Las dietas a base de plantas se han relacionado con la disminución del riesgo de cáncer, así como con la disminución de los niveles de inflamación. Los investigadores señalan el alto contenido de antioxidantes de las frutas y verduras para explicar las propiedades antiinflamatorias de los alimentos integrales de origen vegetal. En comparación con la dieta estadounidense estándar rica en productos animales, una dieta completa a base de plantas contiene 64 veces la cantidad de antioxidantes que combaten la inflamación.

Fuente: https://vegnews.com/, Agencias


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