El gobierno español ha rechazado las propuestas que buscaban diferenciar a los alimentos veganos de los cárnicos, presentadas por el partido de extrema derecha Vox. La prohibición buscaba sabotear las alternativas a la carne y los lácteos de origen vegetal.

A principios de este año, la UE rechazó dos enmiendas (165 y 171), que buscaban censurar el uso de términos de carne y lácteos en productos de origen vegetal.

“Confusión en el consumidor”

Vox intentó revocar los rechazos de la UE a las enmiendas, que han sido ampliamente apodadas como la «prohibición de las hamburguesas vegetarianas» o la «prohibición de los lácteos de origen vegetal». La parte argumentó que el uso de términos basados ​​en animales en productos que no son de origen animal causaría confusión al consumidor.

La diputada de Vox Magdalena Nevado argumentó que los productos de origen vegetal no pueden presentarse como sustitutos equivalentes. “Estos nombres evocan la carne y pueden causar confusión al consumidor. Llamemos a cada cosa por su nombre”, dijo.

Sin embargo, la Comisión Española de Agricultura, Pesca y Alimentación del Congreso de los Diputados ha rechazado la propuesta de Vox, confirmando la decisión de la UE. Los consumidores «comprenden perfectamente» cuando compran productos de origen vegetal, aseguraron.

“Los consumidores no son estúpidos”

ProVeg España, una rama de ProVeg International, una organización de sensibilización alimentaria, acogió con satisfacción la decisión. “Una vez más, está claro que no se pueden poner límites a un sector que crece por la demanda explícita de los consumidores, quienes están comprobados que entienden perfectamente qué están comprando y por qué lo están comprando”, comentó la gerente de comunicaciones, Verónica Larco.

Del mismo modo, el cofundador de la principal marca española de carne vegana, Heura Foods, dice que no se debe subestimar a los consumidores. Bernat Ananos Martínez dijo al portal Plant Based News: “Estoy totalmente de acuerdo en que tenemos que informar a los consumidores, pero no son estúpidos. Saben perfectamente cómo diferenciar una albóndiga de origen vegetal de una animal”.

Añadió: “Si los políticos realmente quieren empoderar a los clientes, trabajemos en un sistema de puntuación ecológica en todos los productos donde se pueda ver claramente el impacto ambiental. «Deberían dejar de proteger las industrias dañinas y, en cambio, centrarse en las organizaciones medioambientales».

Fuente: https://plantbasednews.org/, Agencias


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