El macromatadero de Binefar inició su actividad en periodo de pruebas este lunes 1 de julio. La fecha, marcada en el calendario de Litera Meat, empresa promotora, filial del grupo italiano Pini, prevé contar a finales de mes con una plantilla de unos 400 trabajadores, para arrancar con el sacrificio de los primeros camiones de animales. Entre ellos habrá 200 traídos de otros mataderos del grupo para este rodaje.

El paso siguiente será entre agosto y septiembre, cuando podría funcionar ya uno de los dos turnos de trabajo y matar diariamente 16.000 cerdos, señalaron fuentes de la compañía, que destacaron el “tiempo récord” de construcción de la planta, apenas diez meses, ya que obtuvo la licencia de obras el 8 de agosto de 2018.

En este tiempo, Pini ha invertido 70 millones de euros en las obras, con la idea de dar trabajo hasta a 1.600 personas (700 en una primera fase). Al mismo tiempo, según la empresa, a finales de junio o mitad de julio se acelerará la construcción del matadero de madres de San Esteban de Litera, con un coste de 12 millones de inversión, un centenar de empleos y un máximo de 1.500 cerdas sacrificadas. «Estaba ralentizada porque nos habíamos concentrado en el proyecto de Binéfar», indicaron.

Protestas antiespecistas

El pasado 24 de febrero dos docenas de organizaciones animalistas y ecologistas se concentraron a las 12 del mediodía en la Puerta del Sol de Madrid para pedir la paralización de este proyecto. La iniciativa ha sido organizada por Anuma y secundada por Vegan Road, Free fox, Animalistas Sanse, Nac, Pacma, 269 Madrid, Colectivo antitaurino de Aranjuez, Save movement, Sanse antitaurino, La casita de los animales, Vida animal, Cat west, Gladiadores por la paz, Colonias de ultratumba, Guadalajara antitaurina, La Sagra antitaurina, Animanaturalis y Lurtarrak.

Según la coordinadora de Animalistas Unidos de Madrid, María Carmen Sánchez, “estamos nuevamente ante uno de esos proyectos de desarrollo claramente insostenibles debido a su gran impacto medioambiental. Tanto las granjas que proveen al matadero de animales como las plantas de sacrificios consumen enormes cantidades de agua potable y energía y contaminan con nitratos suelos y aguas”.

En palabras de Sánchez, “estamos hablando también de matar 30.000 cerdos diarios. Es decir, de treinta mil vidas cobradas de forma violenta cada día en pos de los beneficios de una industria insaciable, basada en el consumo de cuerpos mutilados”. La responsable de Anuma recuerda que los animales son sometidos por sistema, tanto en estas instalaciones de sacrificio, como en las explotaciones de ganadería intensiva que les proveen de animales, a unos tratos de una crueldad brutal. “Tenemos la aplastante evidencia de que se trata de seres tan capaces de sentir dolor, miedo o tristeza, o de expresar afecto y alegría, como nuestras mascotas. Y sabemos igualmente que disponemos de los recursos y los conocimientos necesarios para proveernos de los nutrientes necesarios sin asesinar a estas criaturas. Finalmente, existe una amplia bibliografía que demuestra que los trabajadores de este tipo de negocios padecen a menudo trastornos como ansiedad, depresión o presentan con frecuencia elevadas tasas de consumo de alcohol y de drogas”.

Por su parte frente a la planta, el grupo de activistas de distintas organizaciones denominado “Stop macromatadero Binéfar” se ha movilizado incansablemente para protestar contra esta situación, siendo su campamento erradicado el pasado 13 de junio tras 5 meses de lucha presencial contínua.

“En varias oportunidades, el colectivo Vegancha organizo unas jornadas en el campamento con charlas y talleres que reunió a más de 40 personas. Tras estás jornadas se realizó una acción en la entrada del matadero donde se cortó el paso a la obra, reivindicando su paralización. En este tiempo han pasado por el campamento multitud de activistas de diferentes puntos del Estado, e incluso personas de otros puntos de Europa, que han conocido la protesta a través de las redes sociales. La afluencia de gente ha tenido diferentes intensidades y en muchos momentos ha sido mantenida por un grupo muy reducido de personas”, explican los activistas en un comunicado.

Rechazados en Italia

Una coordinadora italiana de grupos de defensa animal y medioambiental semejantes a los que se organizaron en España para cuestionar este proyecto impidió que el macromatadero que el italiano ha trasladado de Polonia se construyera en su tierra natal.

Hasta la fecha, ni el Ayuntamiento de Binéfar ni las autoridades autonómicas han adoptado medidas de ninguna clase para minimizar el impacto del enorme tránsito de camiones por el casco urbano, ni ha informado a la población de los posibles problemas y consecuencias para la salud pública que un proyecto de esta envergadura podría traer.

Las plantas de Pini fueron investigadas con anterioridad en Polonia por una inadecuada gestión de sus residuos. La de Kutno, además, era un destino obligado dentro de la ruta de vigilias organizadas por los animalistas en diferentes puntos de Europa a los lugares más expuestos al maltrato animal. Interrogados sobre ello, los responsables municipales insisten en que el acceso al agua es responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Ebro y el resto de las cuestiones, están reguladas por una normativa y unos requisitos que el proyecto de Pini cumple.

La planta no ha comenzado todavía a andar y ha sido sancionada ya por el incumplimiento de las normas urbanísticas. Por esas mismas fechas, y después de ignorar el aviso del Ayuntamiento, también la competencia de Fribin fue expedientada. Al decir de un funcionario. “probablemente, les sorprendió, porque estaban habituadas a hacer lo que querían sin que sucediera nada”.

Fuente: https://kaosenlared.net/, https://www.publico.es/, Stop macromatadero Binéfar, Agencias

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