Estudios realizados por el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) han demostrado que algunas variedades de algas marinas procedentes de la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta, pueden ser consumidas por el ser humano sin ocasionar efectos secundarios adversos.

A tal conclusión se llegó luego de evaluar el contenido de hierro presente en las especies Sargassum sp, Ulva sp, Porphyra sp y Gracilariopsis sp, así como su biodisponibilidad, entendida como la propiedad del alimento para ser absorbido y digerido por el intestino, permitiendo que sus nutrientes lleguen a la sangre para cumplir sus funciones vitales.

María Nieves García. Foto Cortesía IVIC

Dra. María Nieves García / Foto: Cortesía IVIC

“Analizamos las algas mensualmente para verificar si la concentración de hierro variaba por estación y encontramos que Sargassum sp y Gracilariopsis sp tienen alto contenido férrico” explicó la Dra. María Nieves García Casal, jefa del Laboratorio de Fisiología del Centro de Medicina Experimental del IVIC y responsable del proyecto.

El hierro es un mineral esencial para la producción de hemoglobina; fuentes dietéticas de hierro son la carne, pollo y pescado, así como el trigo, maíz y arroz. La deficiencia de hierro es un problema nutricional que afecta a muchas personas en diferentes países, siendo la anemia una de las manifestaciones clínicas más comunes de este trastorno.

Pero tener hierro no garantiza su correcta absorción. “Por eso preparamos arroz, arepas y pan a base de algas y en diferentes proporciones, observando una buena biodisponibilidad. De hecho, los valores aumentaban cuando los voluntarios comían algas cocidas en comparación con las crudas” afirmó García.

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En el estudio participaron 96 personas (23 hombres y 73 mujeres) entre 14 y 50 años de edad, siguiendo las normas del Comité de Ética para la Protección de los Sujetos Humanos del IVIC. Según la investigadora, las algas marinas contienen más vitaminas A, B-12 y C, beta-caroteno, pantotenato de calcio, ácido fólico, riboflavina y niacina que algunas frutas y hortalizas.

Los países caribeños tienen un gran potencial de flora debido a su ubicación geográfica (próxima al Ecuador terrestre), el cual pudiese explorarse con fines de investigación y aplicación. En el caso venezolano se resolverían dos problemas: el ambiental, representado por el exceso de algas marinas en las playas; y el nutricional, específicamente la deficiencia de hierro.

Entre los productos desarrollados por el Laboratorio de Fisiología del Centro de Medicina Experimental del IVIC se encuentra un kit para la cuantificación de ferritina sérica, una de las proteínas almacenadoras de hierro en el organismo, por lo que resulta ideal para conocer las reservas corporales de este mineral.

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A diferencia de la mayoría de los laboratorios clínicos que emplean un método automatizado, el IVIC ofrece una visión global del metabolismo de hierro de un individuo. “Cuando tienes la hemoglobina baja significa que tienes anemia y las causas pueden ser variadas. Nosotros realizamos todas las determinaciones -como la capacidad total de fijación de hierro- que nos permitirán descubrir el origen de la enfermedad” aclaró la Dra. María Nieves García Casal.

De igual manera, el instituto está trabajando en el desarrollo de un segundo kit, el receptor sérico de transferrina, el cual complementa los resultados del anterior. “En casos de infección la ferritina suele aumentar cuando en realidad debería bajar, manteniéndose las reservas de hierro por debajo de lo normal. Como consecuencia se diagnostican individuos anémicos con deficiencia de hierro pero la ferritina alta. Este kit refleja si efectivamente la deficiencia de hierro medida por el kit de ferritina sérica se debe a infección o no” informó.

Fuente: Vanessa Ortiz Piñango / vortiz@ivic.gob.ve, Fotos: Cortesía IVIC

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