Algunos dejan de consumir productos de origen animal por empatía con los seres vivos, otros por salud, algunos por gusto y otros por consciencia ambiental. Pero al final esa última es la razón que tiene más peso: si no hacemos un cambio radical global hacia las dietas vegetarianas vamos a terminar de destruir el planeta.

Si queremos mantener el objetivo del Acuerdo de París de limitar el cambio climático a 1.5°C, debemos todos dejar de consumir total o parcialmente carne, lácteos, cueros, pieles y grasas de origen animal. Simplemente centrarse en reducir o eliminar las emisiones de carbono de las industrias de combustibles fósiles, fábricas y vehículos no será suficiente para evitar un cambio climático catastrófico, según un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

Cambio en los patrones de producción de alimentos

Los seres humanos también deberán cambiar significativamente la forma en que se producen y consumen los alimentos, según dice el documento. La agricultura industrial y exhaustiva y otros usos de la tierra ahora representan casi una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que la mitad de las emisiones de metano en la atmósfera se liberan de los campos de ganado y arroz.

Casi una cuarta parte de la tierra del mundo está ocupada por humanos y se siente un fuerte impacto en sus esfuerzos para sostener a la creciente población y desarrollar y mantener sistemas alimentarios. Según el IPCC, la tierra tendrá que ser manejada de manera mucho más sostenible, y será necesario un cambio significativo de las dietas altas en carne para evitar que el calentamiento del globo pase 1.5 grados centígrados.

El informe dice que adoptar dietas más sanas y equilibradas, basadas en un menor consumo de carne y un alto contenido en cereales, legumbres, frutas, verduras, frutos secos y hortalizas, puede ser clave para reducir las emisiones de CO2 (principal gas causante del efecto invernadero).

El verdadero costo de la producción de carne

La crianza de ganado requiere grandes cantidades de agua tierra y provoca emisiones. En particular, el ganado vacuno es la especie animal responsable de la mayor parte de las emisiones, representando alrededor del 65% del sector, explica la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura. El documento también recomienda la puesta en marcha de “políticas que reduzcan el despilfarro de comida”.

Entre un 25 y un 30 por cien de la comida que se produce en el planeta se derrocha, según el informe, por lo que combatir este problema puede rebajar las presiones por reducir bosques y aumentar el suelo agrícola.

El amplio análisis contiene recomendaciones para que los gobiernos dicten políticas con el fin de cambiar el uso forestal y agrícola del suelo para así contribuir a la lucha contra el cambio climático, teniendo en cuenta que, entre otras cosas, los bosques absorben cerca de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Por ejemplo, propone retomar prácticas agrícolas, ganaderas y silvícolas de las poblaciones indígenas tradicionales, ya que según el documento “su experiencia puede contribuir a los desafíos que presentan el cambio climático, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el combate de la desertización”.

Degradación de suelos

“El 28% de la superficie terrestre del planeta, incluidas algunas de las zonas forestales más intactas a nivel ecológico y con mayor biodiversidad, son gestionadas principalmente por pueblos, familias, pequeños campesinos y comunidades locales indígenas”, corrobora la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura. Una agrupación de comunidades indígenas de 42 países ha firmado una emocionante carta en la que celebran este reconocimiento.

En el informe se fija, por primera vez, la relación directa entre el cambio climático y la degradación del suelo global (zonas más áridas, pérdida de biodiversidad, desertización) y se advierte de un aumento de las sequías en regiones como el Mediterráneo o África del Sur debido al calentamiento global.

En otras zonas, como los bosques boreales, los efectos del cambio climático podrían incluir mayor riesgo de incendios forestales o de las plagas, según el texto del IPCC. Se trata del segundo informe de los tres encargados al IPCC tras la firma del Acuerdo de París de 2016 para facilitar su cumplimiento, es clave para futuras negociaciones entre Estados firmantes e influirá en las que se produzcan durante la cumbre climática anual que se celebrará en diciembre en Santiago de Chile.

Fuente: http://www.lr21.com.uy/, Euronews, Agencias

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