A medida que más y más estadounidenses han tomado conciencia sobre la problemática de bienestar animal y los impactos ambientales asociados con la producción convencional de carne de vacas en granjas industriales, muchos han buscado una alternativa más sostenible y más «humana».

La carne producida a partir de vacas alimentadas con pasto se ha vendido como “menos peligrosa” para el ambiente y “menos cruel” para las vacas. De hecho, los partidarios de la carne de vacas alimentadas con pasto afirman que este método de criar ganado es beneficioso para el ambiente “porque puede ayudar a capturar carbono en el suelo”, limitando así las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, varios especialistas han investigado si la carne de vaca alimentada con pasto puede ser ambientalmente más viable que la carne de res criada mediante ganadería intensiva, y ninguno de ellos ha podido presentar una evidencia concluyente que respalde esta afirmación.

 La estafa de la carne "ecológica" de vacas alimentadas con pasto

Más emisiones de gases de efecto invernadero

De hecho, el último estudio sobre este tema, que fue publicado recientemente en la revista de ciencias ambientales Environmental Research Letters, por Matthew N. Hayek y Rachael D. Garrett, reveló que un cambio hacia la carne de res alimentada con pasto en los EEUU probablemente resulte en costos ambientales más altos, exactamente lo opuesto a lo que se está proponiendo.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores proyectaron los impactos que el cambio a la carne de res criada en pasturas de Estados Unidos tendría en el ambiente y en las poblaciones de ganado. Al hacerlo, descubrieron que si el ganado se alimentara completamente con pasto, necesitarían alrededor de un 30% más de vacas para producir la cantidad de carne que actualmente se consume en EEUU. Eso se debe en gran parte a que las vacas alimentadas con pasto no engordan tan rápido, ni alcanzan un peso tan alto como el ganado alimentado con grano.

Asimismo, más vacas equivaldrían a mayores emisiones de metano, un gas de efecto invernadero altamente potente que está impulsando el cambio climático. ¿Cuánto más? Bien, debemos tener en cuenta que el ganado alimentado con pasto debe fermentar hierbas en sus estómagos para digerirlas, un proceso que crea metano como subproducto. Teniendo en cuenta esto, el estudio encontró que un cambio nacional a la carne de vaca alimentada con pasto produciría finalmente alrededor de 43% más de emisiones de metano que la carne de res convencional.

 La estafa de la carne "ecológica" de vacas alimentadas con pasto

Producción insostenible de carne

Luego, está la cuestión de dónde se criaría todo este hipotético ganado alimentado con pasto. Definitivamente se tendrían que dedicar más hectáreas de territorio para tener espacio suficiente, y la cruda realidad es que simplemente no existen más hectáreas disponibles. Los pastizales ya constituyen más de un tercio de todo el territorio de los EEUU, y aún así, solo pueden albergar el 27% del consumo actual de carne de vacuno de este país. Lo último que necesitan los estadounidenses es cambiar a un método de producción de carne que los obligue a consumir aún más hectáreas en un territorio, cada vez más escaso.

¿Y qué pasa con el bienestar animal? ¿La carne de vaca alimentada con pasto al menos ofrece el beneficio de ser más amigable con los animales? Bueno, si bien es cierto que las vacas alimentadas con pasto y criadas en en estos espacios se salvan de los horrores de estar confinadas durante toda su vida, la mayoría sigue siendo sometida a un tratamiento que dista mucho de lo que cualquier amante de los animales llamaría «humano».

 La estafa de la carne "ecológica" de vacas alimentadas con pasto

Como muestran los hechos, la carne de vacas alimentadas con pasto no es la mejor opción y definitivamente no es parte de la solución a nuestra crisis climática actual. Si esperamos reducir el impacto ambiental del sistema alimentario de cualquier país y alimentar a la creciente población mundial, lo que realmente necesitamos hacer es decir adiós de manera definitiva a la carne de res y otros productos de origen animal.

Simplemente llenando nuestro plato con proteínas vegetales en lugar de animales, podemos reducir nuestra huella de carbono a la mitad en un solo año. Sin mencionar que esto ahorrará una enorme cantidad de agua y redirigirá el grano que se le da al ganado a poblaciones humanas que en la actualidad padecen hambruna.

Fuente: http://www.onegreenplanet.org, Agencias

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