Colombia debería observar con atención las decisiones que están tomando varias naciones en el mundo, entre ellas Canadá, sobre la prohibición del asbesto, señaló un informe académico divulgado en Bogotá. El objetivo es que en el país se dé la discusión social, política, de salubridad y económica que requiere el tema para entrar definitivamente en la lista de países que se apartaron del uso de ese mineral fribroso, resaltó el estudio.

«Colombia haría mal en no examinar con juicio y detenimiento lo que ha sucedido en el mundo durante las últimas casi cuatro décadas, ahora que comenzó a discutirse un nuevo proyecto de ley que busca prohibir el uso del asbesto en nuestro país«, dijo un aparte de la investigación.

Cambio de dirección

El informe, titulado «Asbesto: ¿un peligro silencioso?» y elaborado por el Observatorio de Redes y Acción Colectiva (Orac) de la Universidad del Rosario de Bogotá, sugirió al país detenerse en el caso de Canadá que durante décadas se opuso a la prohibición y que desde diciembre de 2016 cambió su discurso y marcha hacia la prohibición.

«Hoy Canadá está dando un giro hacia una dirección distinta, encaminándose hacia la prohibición del uso del asbesto en todas sus variedades, lo cual seguramente se traducirá más adelante en una posición distinta con respecto al comercio internacional del asbesto», dijo el informe. También reclamó a los congresistas locales que defienden el uso de ese material y exigen ampliar los estudios sobre la peligrosidad del uso y manipulación del mineral, al advertir que «hay suficiente evidencia científica en el mundo entero sobre los riesgos que genera el asbesto».

«Vale la pena que se examinen con rigurosidad los argumentos de los empresarios y políticos que consideran posible utilizar de forma segura el asbesto, sobre todo en la variedad del crisotilo», precisó el informe de la universidad bogotana.

Un material dañino para la salud

Recordó que durante años, Canadá fue el «adalid» de ese mismo argumento y se oponía a que asbesto crisotilo o blanco fuera incluido en el Convenio de Rotterdam, un tratado global destinado a la gestión de producto químicos peligrosos, pero dio un «giro» sobre su posición.

Canadá es uno de los grandes productores de asbesto en el mundo y su cambio podría generar un giro en el comercio global de ese mineral. Esa nación está la transición a la prohibición total, y podría unirse a las 64 naciones que no permiten el uso de materiales producidos con esa fibra, desde tejas para viviendas hasta frenos para vehículos, entre otros productos.

En este país hay en el Congreso un proyecto de ley para prohibir el asbesto, liderado por la senadora oficialista Nadia Blel Scaff, que se ha empeñado en sacar adelante ese iniciativa que tiene grandes oponentes en el legislativo y que afectaría los intereses multinacionales. Según Greenpeace, Colombia es el sexto productor mundial de asbesto y muchos de sus productos se distribuyen en Latinoamérica.

Cáncer de pulmón

El asbesto pasó de ser una fibra multiusos a principios del siglo XX, elogiada por su ductilidad, usos y bajos costos, a un material visto con recelo porque estudios internacionales relacionan su exposición con el cáncer de pulmón.

El proyecto de ley que se discute en el Legislativo colombiano lleva el nombre de la periodista local Ana Cecilia Niño, quien murió hace unos dos años a consecuencia de un cáncer por exposición al asbesto y quien se convirtió en la principal abanderada de la prohibición de ese material hasta su fallecimiento. Niño es una de las mas de 500 personas que cada año mueren a causa de enfermedades asociadas al asbesto, de acuerdo a datos de la Contraloría General de la Nación que también se opone al uso de ese material.

Fuente: ANSA, Agencias

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