Más personas en todo el mundo se enferman y mueren de demencia que antes. Entre 2000 y 2019, la tasa de demencia aumentó en un 86%, mientras que las muertes por trastornos cognitivos aumentaron a más del doble. La mayor esperanza de vida y el envejecimiento de la población en gran parte del mundo son en parte culpables. Sin embargo, la evidencia sugiere que el estilo de vida y las causas ambientales también pueden influir, a saber, la contaminación del aire, el consumo excesivo de alcohol y la lesión cerebral traumática.

En una nueva investigación se determinó el papel de la contaminación del aire en el aumento de casos de demencia. Los autores examinaron la literatura existente para encontrar vínculos entre las partículas finas 2.5 (PM2.5), definidas como partículas que tienen un diámetro menor o igual a 2.5 micrómetros, y la demencia. PM2.5 surge de fuentes antropogénicas y naturales, como la quema de gas para vehículos y los incendios forestales.

Preocupante descubrimiento

Además, los cigarrillos producen partículas finas, que el fumador inhala junto a quienes le rodean con el humo de segunda mano. Cuando estos contaminantes ingresan al cuerpo, pueden afectar el sistema nervioso central y provocar trastornos cognitivos. Los hallazgos del estudio indican que en 2015, la contaminación del aire causó aproximadamente 2 millones de incidentes de demencia en todo el mundo y alrededor de 600.000 muertes.

Los países más afectados fueron China, Japón, India y Estados Unidos. Además, Asia, Oriente Medio y África se enfrentan a una carga cada vez mayor de la enfermedad a medida que aumentan los niveles de vida y la contaminación. El análisis concluye que la contaminación del aire causa aproximadamente el 15% de las muertes prematuras y el 7% de los años de vida ajustados por discapacidad (que representan la mortalidad y la morbilidad) asociados con la demencia, con costos económicos estimados en alrededor de $ 26 mil millones.

El estudio establece la contaminación del aire como un factor de riesgo potencialmente significativo para la demencia. Sugiere que reducir la contaminación del aire puede ayudar a prevenir la demencia en las poblaciones mayores. Sin embargo, los investigadores notan una gran incertidumbre en la relación. Será necesario un trabajo futuro que se centre en las regiones de alta exposición para aclarar mejor el vínculo.

+Información:

Muye Ru et al, Exploración de la carga global de demencia atribuible a PM2.5: ¿Qué sabemos con base en la evidencia actual?, GeoHealth (2021). DOI: 10.1029/2020GH000356

Fuente: https://phys.org/, Agencias

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