Los humanos consumen actualmente unos 15 mil venados infectados por la denominada enfermedad zombi, una cifra que activa las alarmas sobre la posibilidad de un contagio en el futuro, advirtieron científicos esta semana.

Pérdida de peso, deterioro físico, agresividad, apatía, babeo, sed excesiva, abundante miccion y orejas caídas son algunos de los síntomas de la caquexia crónica (CWD, por sus siglas en inglés), que se esparce rápidamente por Estados Unidos hasta alcanzar ya a 24 de sus estados.

Jugando a la ruleta genética

Michael Osterhold, director del Centro de Investigación y Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, advirtió a los legisladores estatales que la CWD es potencialmente peligrosa para las personas. “Es probable que haya casos asociados con el consumo de carne en los años por venir”, expresó el investigador.

La afección ataca el cerebro, la médula espinal y tejidos externos; causa desorientación y en la mayoría de los casos conduce a la muerte de los animales. No obstante, tampoco se trata de una enfermedad nueva pues se registraron casos desde la década de 1940 en animales silvestres mientras en granjas y otros recintos de cautiverios se documentaron episodios desde 1960. “Probablemente la incidencia en humanos pueda ser sustancial y no a través de eventos aislados”, agregó Osterhold.

Hasta el momento no hay indicios de contagio en personas, pero una serie de experimentos cuyos resultados fueron incluidos en el informe del centro de Control y prevención de Enfermedades (CDC) demostraron que se puede transmitir entre animales, incluidos primates y ratones con genes humanos. Para el directivo de la Universidad de Minnesota el posible traspaso depende de varios factores que comparó con “jugar a la ruleta genética”.

Ya existe un antecedente

Hay un antecedente inmediato de enfermedades en animales transmitidas a humanos por el consumo de su carne: el padecimiento de “las vacas locas”, que entre 1980 y 1990 causó la muerte de 150 personas. Esa variante es causada por una proteína capaz de infectar a humanos; en el momento más álgido de la epidemia se registraron más de un millón de casos a nivel mundial.

El científico recordó el caso de las “vacas locas” para ejemplificar el riesgo en humanos del CWD. Colorado y el sur de Wyoming son los lugares donde la enfermedad se ha esparcido con más fuerza. De acuerdo con CDC, una vez que se extiende en una región, la CWD es difícil de erradicar. Las autoridades sanitarias advirtieron que la enfermedad puede estar presente en otros estados que tienen una deficiente vigilancia silvestre.

Además, los animales infectados no presentan síntomas visibles durante años. “En varios lugares donde se establece, las tasas de infección pueden superar el 10 por ciento y se ha informado tasas de infección localizadas de más del 25 por ciento… Las tasas de infección entre algunos venados en cautiverio pueden ser mucho más altas, con una tasa del 79%”, indicó el texto divulgado por CDC.

En tanto, el legislador del Partido Republicano, Ralph Abraham, presentó un proyecto de ley bipartidista con el propósito de detener y buscar una cura para la CWD. Abraham busca exigir al Departamento del Interior y al de Agricultura que “se asocien con las Academias Nacionales de Ciencias para estudiar e identificar las formas en que se transmite la CWD entre cérvidos silvestres, cautivos y de granja (ciervo, caribú y alces)”.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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