En la estación central de ferrocarril de Estocolmo, la capital de Suecia, los ingenieros encontraron una forma novedosa de aprovechar el calor de los pasajeros.

Un sistema especial transmite el calor emitido por los cuerpos de la gente que se encuentra en la estación a un edificio de oficinas vecino de 13 pisos.

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Alternativa natural

Cada día unas 250.000 personas pasan por estas instalaciones. El sistema de ventilación recoge el aire que se levanta de la gente y con este calienta agua en recipientes especiales. El agua tibia pasa al sistema de calefacción interior del bloque de oficinas, de una superficie total de 28.000 m2. 

El sistema permite ahorrar un 25% de los gastos de electricidad. También se ahorra mucha energía gracias a los dispositivos de fibra óptica que dirigen la luz del sol a las escaleras del edificio y los recintos sin ventanas. De este modo, no se enciende la luz en ninguna parte durante el día. Adicionalmente incorpora sistemas que mediante un solo interruptor, situado a la entrada de una habitación, permiten desconectar todas aquellas luces y equipos electrónicos cuyo uso no es necesario.

La construcción del sistema de intercambio de calor con la estación de trenes vecina, incluida la instalación de las bombas y las tuberías necesarias, costó alrededor de 30.000 dólares, un gasto que se absorbió rápidamente. 

Fuente: RT, Agencias

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