Tapiramas: Un alimento ancestral y rico en proteínas que se puede sembrar en casa

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Tapirama: Leguminosa silvestre parecida a la caraota (frijol negro) que puede ser cultivada en casa.

Exquisitos platos acompañados con auyama y pepino, así como un buen carato son algunas de las comidas que se pueden preparar con la semilla tapirama o tapiramo, una leguminosa perenne que “echa vaina” hasta cuatro veces al año en cualquier tipo de suelo.

El director del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), Eloy Sira, dijo que en pro de contribuir con el plan de agricultura urbana (Motor Agroalimentario) que lleva a cabo el Gobierno Bolivariano para enfrentar la emergencia económica del país, a través de la Oficina de Atención al Ciudadano de la institución se están entregando semillas al ciudadano común, quienes han asumido el compromiso de cultivar parte de lo que consumen, de forma muy sencilla y en cualquier área verde de su casa.

 photo El Ivic ha entregado semillas a mas de 100 personas_Foto Cortesia OAC.jpg

Aportando su grano de arena

Sira acotó que esta loable labor es una de las muchas maneras en que el Ivic responde a políticas gubernamentales, como es el caso de la Ley Semilla. “Nuestra institución a través de esta iniciativa aporta su grano de arena para la conservación y protección de las semillas nativas de Venezuela. Modestamente ayudamos a fortalecer la producción, un consumo sano de los alimentos utilizando técnicas ancestrales en armonía con el ambiente y multiplicando esos saberes del pueblo”, apuntó.

Por su parte el jefe de la Oficina de Atención al Ciudadano (OAC) -Ivic, Rukleman Soto, indicó que la intención es otorgar dichas semillas para que los ciudadanos las puedan cultivar y en un lapso aproximado de 90 días -al tener su primera cosecha- puedan consumir parte de ellas, seguir sembrando, compartir con otras personas y aportar algunas a nuestra oficina, para así continuar multiplicando esta iniciativa e ir fomentando la cultura de siembra urbana en la población.

-¿De dónde provienen las semillas?

-Las primeras semillas que recibimos provienen de la localidad de Altamira de Cáceres en el estado Barinas, pero han seguido llegando de otros lugares, un vecino del 23 de Enero cultiva un tapiramo recolectado en Guatire, donde le dicen guaracaro, el nos trajo algunas semillas.

 photo Los participantes recibieron informacion tecnica sobre el cutlivo. Foto Bruno Garcia.jpg

-¿Cómo nace esta iniciativa?

-En la OAC venimos trabajando en un proyecto comunicacional denominado Boletines Comunales para promover la participación ciudadana. En Barinas el proyecto se ha consolidado como periódico-escuela comunero Piedemonte. A través de este impreso conocimos la historia de la comunidad que comenzó a recolectar semillas de tapiramas sembradas por una niña, luego los vecinos las reprodujeron en sus hogares y hoy en día, forman parte de la dieta familiar de muchos de ellos.

-¿Y de allí partió la distribución de semillas?

-Lo que iniciamos fue una campaña de sensibilización sobre la protección de esta semilla y su consumo, hicimos una reproducción extra del artículo aparecido en Piedemonte, le anexamos semillas y lo distribuimos entre comunicadores. Mario Silva, entre otros, lo comentó en su programa. También nos apoyamos en las redes. Luego de asistir a un segmento en VTV, no había terminado el programa cuando a la OAC empezaron a hacerle solicitudes de todo el país.

Nos vimos en la necesidad de iniciar un programa piloto en atención a las abundantes solicitudes que han llegado. Pero esta labor viene desde hace dos años cuando emprendimos cultivos organopónicos en urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela. También trabajamos con la comunidad “Divino Niño” de Guarenas, donde vecinas, vecinos y su escuela recuperan semillas, producen abono y siembran.

-¿En qué consiste el programa?

-Calculamos entregar a unos 50 ciudadanos entre tres y cinco granos para germinar en sus casas, aunque las solicitudes se duplicaron. Si siembran ahora, para el mes de mayo tendrán una o dos enredaderas de tapiramas que darán abundantes semillas que asegurarán el consumo familiar. Por nuestra parte haremos un seguimiento sistemático y acompañamiento con el apoyo de especialistas en la materia. Tal vez logremos un encuentro de los participantes para hablar de la experiencia.

 photo tapiramo3.jpg

-¿Cuál es el impacto socioeconómico de este programa?

-Hay entusiasmo por la idea de cosechar en casa, en vez de seguir alimentando la voracidad del capital que durante años nos acostumbró a depender sólo de sus productos. Hoy en día se debe pagar hasta 1.500 bolívares por cualquier grano, someterte a horas de colas y a la perversión del bachaqueo.

El impacto, diría yo, más que socioeconómico es político-cultural, ya que es un trabajo liberador donde la producción, distribución, intercambio y consumo se opera sin el condicionamiento del capital. Es creativo, no alienado, lo que obtienes no se convierte en mercancía y eres dueño de todo el proceso.

-¿Están trabajando con otros entes, colectivos o grupos?

-Sí, contactamos a las investigadoras Olga Domené y Betty Arias del Programa de Agroecología de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), además del colectivo Todas las manos a la siembra, con quienes ya hemos trabajado, esperamos que puedan acompañarnos en el asesoramiento de las colectividades sobre la siembra y protección de estas semillas.

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-¿En qué tipo de suelos se da este fruto?

-La tapirama es una semilla rebelde que vive en el monte, el campo y la ciudad, se ha conseguido en lugares diversos, es muy resistente a las enfermedades, no depende de agroquímicos, consume poca agua, enriquece la tierra donde se cultiva, es una gran fuente de proteínas y carbohidratos y echa vaina todo el año ¡más militante, imposible!

-¿Qué se puede preparar en la cocina con esta leguminosa?

-Se puede preparar como las acostumbradas caraotas. Sin embargo debo advertirte que su cocción puede llevar más tiempo y dedicación, hay que remojarlas por 24 horas y cambiarles el agua antes de llevarlas al fuego, cuando estén a punto de ablandarse le vuelves a cambiar el agua que debe estar caliente para que los granos no se “pasmen”, como decían las abuelas. Recientemente probé un refrescante y alimenticio carato de tapiramo. Esto es clave: no olvides que estamos hablando de semillas y cultura de resistencia. Sembrar hoy es un acto político consciente.

Fuente: Ronald Aponte / Prensa IVIC

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